Terapia Centrada en la Compasión (CFT). Una introducción

Terapia centrada en la compasión Compasión

 

Es evidente que todas las escuelas de psicoterapia sostienen que las intervenciones con los pacientes han de ser llevadas a cabo de manera compasiva. Rogers (1957), en su Terapia Centrada en el Cliente, formuló las condiciones necesarias y suficientes de la relación terapéutica, incluyendo la aceptación incondicional, congruencia y empatía  ­̶ y que podemos considerar como compasivos ̶ . Más recientemente, la ciencia de la Psicología comenzó a desarrollar un creciente interés por la manera en que la terapia podía ayudar a los pacientes a desarrollar la compasión de manera explícita, tanto hacia los demás como hacia ellos mismos ̶ lo que llamaremos “autocompasión”̶ (Gilbert & Procter, 2006; Neff, 1996). Es en este marco donde aparece la Terapia Centrada en la Compasión (CFT).

 

Qué es exactamente eso de la “compasión”

 

Empecemos poniendo algo de contexto. Pese a la importancia dada tradicionalmente a la “autoestima” como medida primaria de salud psicológica, en los últimos años se han venido realizando numerosas críticas a esta tendencia, ya que la autoestima, tal y como había sido conceptualizada, puede ser algo engañosa como indicador de salud mental al verse poderosamente constituida por juicios y comparaciones, evaluaciones de desempeño personal o comparaciones con los estándares establecidos, entre otros elementos (Coopersmith, 1967; William James, 1890). Además, las investigaciones han demostrado que es muy difícil elevar la autoestima de un individuo (Swann, 1996).

Por estas razones, se buscaron otras alternativas a la autoestima como conceptualizaciones de una actitud y relación saludable con uno mismo, siendo una de ellas la autocompasión.

 

¿Qué es la autocompasión?

La compasión implica ser tocado por el sufrimiento de los demás, abrir la conciencia a su dolor y no evitarlo o desconectarse de él, de modo que surjan sentimientos de bondad hacia los demás y el deseo de aliviar su sufrimiento (Wispe, 1991). Por tanto, la autocompasión implica ser tocado por el propio sufrimiento con apertura, sin evitarlo ni desconectar de él, generando el deseo de aliviarlo y curarse a sí mismo con bondad.

No profundizaremos más en este artículo sobre el constructo de la compasión, ya que el objetivo es introducir el estilo de terapia de la CFT. En futuros artículos hablaremos más ampliamente de este tema.

 

Origen de la Terapia Focalizada en Compasión

 

Las investigaciones habían venido demostrando que la vergüenza y la autocrítica son componentes importantes de muchos problemas de salud mental, afectando también a la expresión de los síntomas, la capacidad de revelar información dolorosa, formas de evitación (p. ej., disociación o negación) y dificultad para buscar ayuda (Gilbert, 1997, 2003). A las personas con una autocrítica elevada les puede resultar difícil verse beneficiados por terapias tradicionales como la Terapia Cognitivo-Conductual (Rector et al., 2000, citado en Gilbert & Procter, 2006).

La CFT se desarrolló específicamente para gente que presentaba problemas crónicos de salud mental ligados a la vergüenza y la autocrítica (Gilbert, 2010). Para ello, toma prestados elementos de las enseñanzas del budismo y las combina con el enfoque de la psicología evolutiva, la neurociencia, el enfoque psicosocial y la neurofisiología del cuidado.

 

Algunos aspectos básicos de la Terapia Centrada en la Compasión

 

Intervenciones

Se trata de una terapia multimodal que toma prestados elementos de muchas enseñanzas del Budismo, apoyándose, a su vez, en un enfoque evolutivo, neurocientífico y psicosocial. Como herramientas utiliza (por citar algunas):

  • La relación terapéutica (ver siguiente apartado)
  • Entrenamiento de la mente compasiva
  • El diálogo socrático
  • El descubrimiento guiado
  • La psicoeducación (basada en el modelo CFT)
  • El pensamiento
  • La emoción
  • Experimentos conductuales
  • El mindfulness
  • Trabajo en sillas
  • La representación de diferentes “egos”
  • Distinción entre autocrítica y la autocorrección compasiva
  • Diferenciación entre culpa y vergüenza

 

La relación terapéutica

La relación terapéutica desempeña un papel fundamental en la Terapia Centrada en la Compasión. Se centra en la colaboración entre paciente y terapeuta, pero también en “compartir” ̶ pensamientos, ideas y sentimientos ̶  siendo este compartir una de las adaptaciones humanas más importantes (Gilbert, 2010).

Compartir implica hacer frente a la vergüenza  ̶ el miedo a compartir ̶  allanando el camino para ser reconocidos, comprendidos y validados. Experimentar dificultades en este aspecto puede resultar problemático para algunas personas y es en la relación terapéutica donde el terapeuta desbloquea este fluir, lo que ya de por sí es terapéutico.

 

Los sistemas de regulación emocional

Sistemas de regulación emocional Terapia centrada en la Compasión

Nuestras motivaciones y metas están guiadas por las emociones. La investigación sobre el procesamiento emocional pone de manifiesto la existencia de varios circuitos o sistemas que dan lugar a distintos tipos de emoción que regulan la motivación (Depue & Morrone-Strupinski, 2005). Nuestro cerebro contiene, como mínimo, tres sistemas principales de regulación de las emociones. Pueden verse representados en la figura 1.

  • Sistema de amenaza. Su función es detectar y seleccionar rápidamente amenazas para elegir una respuesta (p. ej., luchar, huir o quedarse paralizado). Proporciona ráfagas de emociones tales como el miedo, la ansiedad o la ira.
  • Sistema de logro. Su función es proporcionarnos emociones positivas que nos motiven a la búsqueda de recursos (tanto para nosotros como aquellos que nos importan) que necesitamos para sobrevivir y prosperar, así como la realización de actividades placenteras (p. ej., trabajar, comprar comida, tener sexo o hacer deporte). Cabe destacar que cualquier actividad relacionada con este sistema es susceptible de tornarse en adicción.
  • Sistema de calma. Su función es proporcionarnos sentimientos de seguridad y paz, contribuyendo a restablecer el equilibrio. Si no estamos enfrentando una amenaza ni tenemos que conseguir nada lo deseable es sentirnos satisfechos. Es el sistema con el que solemos tener más problemas en tanto que se relaciona con el afecto, la vinculación y la bondad. La CFT pone especial énfasis en el desarrollo de este sistema.

 

Los beneficios de la Terapia Centrada en la Compasión

 

Existe mucha literatura científica que evidencia los beneficios de cultivar una mente compasiva. Dado que enumerarlos todos requeriría una intensa búsqueda en bases de datos, en este artículo me limitaré a mencionar los aportados por Paul Gilbert en su libro “Terapia centrada en la compasión. Características distintivas” (2010):

  • Acrecienta los sentimientos de conexión social y afiliación (Hutcherson, Seppala y Gross, 2008).
  • Incrementa las emociones positivas, la atención consciente, los sentimientos de propósito en la vida y el apoyo social (Fredrickson et al., 2008).
  • Mejora las funciones del sistema inmunitario y endocrino, así como las respuestas conductuales al estrés (Pace, Negi y Adame, 2008).
  • Reduce la vergüenza, la autocrítica, la depresión y la ansiedad (Gilbert y Procter, 2006).
  • Mejora la autoestima y reduce la comparación social, así como la psicopatología general (Laithwaite et al., 2009).
  • Facilita el establecimiento de relaciones positivas capaces de influir en el bienestar y la salud física y mental (Cacioppo et al., 2000; Cozolino, 2007).

 

Conclusión

 

La Terapia Centrada en la Compasión tiene sus raíces en la ciencia de la mente y en la investigación básica en psicología. El objetivo de este artículo era proporcionar algunas pinceladas básicas sobre este enfoque, aunque es fácil haber pasado por alto otros aspectos igualmente importantes,  pero exponer con detalle todos los elementos y conceptos de la CFT daría para escribir un libro.

No obstante, iremos proporcionando detalles nuevos o profundizando en elementos ya mencionados en futuros artículos (p. ej., profundizar en el concepto de “autocompasión”, desarrollar el modelo de los sistemas de regulación emocional o clarificar aspectos de la “vergüenza” o la “autocrítica” y su influencia en la salud mental, entre otros).

 

Referencias

 

Coopersmith, S. (1967). The antecedents of self-steem. San Francisco: W. H. Freeman.

Depue, R. A., & Morrone-Strupinski, J. V. (2005). A neurobehavioral model of affiliative bonding. Behavioral and Brain Sciences, 28, 315–395.

Gilbert, P. (1997). The evolution of social attractiveness and its role in shame, humiliation, guilt and therapy. In British Journal of Medical Psychology (Vol. 70). British Psychological Society.

Gilbert, P. (2003). Evolution, Social Roles, and the Differences in Shame and Guilt. Social Research, 70, 1205-1230.

Gilbert, P. (2010). Compassion Focused Therapy. Distinctive Features. New York: Routledge.

Gilbert, P., & Procter, S. (2006). Compassionate mind training for people with high shame and self-criticism: Overview and pilot study of a group therapy approach. In Clinical Psychology and Psychotherapy (Vol. 13, Issue 6, pp. 353–379)

James, W. (1890). Principles of psychology. Chicago: Encyclopedia Brittanica.

Neff, K. (1996). Self-Compassion: An Alternative Conceptualization of a HealthyAttitudeToward Oneself

Panksepp, J. (1998). Affective Neuroscience. New York: Oxford University Press.

Rogers, C. R. (1957). The Necessary and Sufficient Conditions of Therapeutic Personality Change. In Journal of Consul tint Psychology (Vol. 21, Issue 2).

Swaan, W. B. (1996). Self-traps: The elusive quest for higher self-steem. New York: Freeman.

Wispe, L. (1991). The psychology of sympathy. New York: Plenum

 

 

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