Ansiedad generalizada
Cuando la preocupación se extiende a diferentes aspectos de tu vida y
te resulta difícil dejar de anticipar lo que podría ocurrir.
Ansiedad generalizada: cuando preocuparte se convierte en una forma de estar
Puede que no haya un problema concreto que puedas señalar. Simplemente parece que siempre hay algo por lo que preocuparte.
Hay momentos en los que preocuparse por algo concreto puede ayudarte a prepararte o tomar decisiones. Pero cuando la preocupación aparece una y otra vez, se extiende a diferentes ámbitos de tu vida y parece difícil detenerla, puede acabar ocupando mucho más espacio del que te gustaría.
Quizá pasas mucho tiempo pensando en lo que podría ocurrir, repasando situaciones, anticipando problemas o buscando respuestas para sentirte más tranquilo. Incluso cuando una preocupación parece resuelta, puede aparecer otra inmediatamente después.
A veces sabes que estás dando demasiadas vueltas a las cosas, pero dejar de hacerlo no resulta tan sencillo como decirte a ti mismo que no pienses más en ello.
La preocupación constante y la necesidad de anticiparse
Anticiparte puede darte la sensación de que estás preparado, pero también puede mantenerte constantemente pendiente de lo que podría pasar.
A veces preocuparte puede darte la sensación de que estás haciendo algo para evitar que las cosas salgan mal. Pensar en diferentes posibilidades, anticipar problemas o imaginar qué podrías hacer si ocurre algo puede hacerte sentir más preparado.
Por eso puede resultar difícil simplemente dejar de hacerlo. Una parte de ti puede pensar que, si dejas de darle vueltas a las cosas, estarás siendo irresponsable o perderás el control.
El problema aparece cuando esa necesidad de anticiparte no encuentra nunca un punto en el que detenerse. Empiezas a revisar posibilidades una y otra vez, buscas certezas que no terminan de llegar o sientes que tienes que prever cualquier cosa antes de poder relajarte.
Y cuanto más intentas estar preparado para todo, más difícil puede resultar sentir que realmente puedes estar tranquilo.
Cómo puede afectar la ansiedad generalizada a tu vida
La preocupación constante no siempre se queda en tus pensamientos. Puede terminar ocupando tiempo, atención y energía que necesitas para otras cosas.
Quizá te cuesta concentrarte porque tu mente está pendiente de diferentes problemas al mismo tiempo. Puede que tengas dificultades para desconectar al final del día, que te cueste descansar o que notes tensión, irritabilidad o cansancio.
También puede afectar a tus decisiones. A veces necesitas analizar todas las posibilidades antes de actuar, pedir confirmación o retrasar una decisión porque nunca terminas de sentir que tienes suficiente información.
La preocupación puede llegar a ocupar tanto espacio que incluso los momentos en los que aparentemente no ocurre nada dejan de sentirse tranquilos.
Cuando la ansiedad generalizada empieza a limitar tu vida
Puede que hayas aprendido a convivir con la preocupación y hasta la consideres una parte de tu manera de ser.
Quizá piensas que eres una persona que siempre ha sido responsable, previsora o que le da muchas vueltas a las cosas.
Pero si necesitas estar constantemente anticipando problemas, si descansar te resulta difícil o si la preocupación condiciona tus decisiones y relaciones, puede que esté ocupando más espacio del que te gustaría.
No se trata de dejar de preocuparte por completo. La cuestión es si la preocupación está ayudándote a afrontar tu vida o si tu vida empieza a organizarse alrededor de ella.
Comprender la ansiedad generalizada y el ciclo de la preocupación
A veces la preocupación parece una solución, pero termina convirtiéndose en parte del problema.
Cuando llevas mucho tiempo preocupándote, puede resultar difícil distinguir entre una preocupación que te ayuda a afrontar algo y otra que simplemente te mantiene dando vueltas a lo mismo.
Podemos explorar qué situaciones suelen activar tus preocupaciones, qué preguntas aparecen en tu cabeza y qué intentas conseguir cuando les das vueltas.
También podemos observar qué ocurre después: si buscas información, necesitas que otras personas te tranquilicen, intentas encontrar todas las respuestas posibles o evitas tomar decisiones hasta sentirte completamente seguro.
Cuando estas respuestas proporcionan alivio durante un momento, pueden reforzar la idea de que necesitas volver a preocuparte o comprobar las cosas cada vez que aparece la incertidumbre.
Comprender este ciclo puede ayudarte a dejar de vivir en una preparación constante y empezar a relacionarte de otra manera con la incertidumbre.
¿Cómo podemos trabajar la ansiedad generalizada en terapia?
Trabajar la ansiedad generalizada no consiste simplemente en intentar dejar de preocuparte.
En terapia podemos empezar por comprender cómo funciona ese ciclo en tu caso y qué lugar ocupa la preocupación en tu manera de afrontar la incertidumbre.
También será importante explorar tu historia de vida: las experiencias que has vivido, cómo has aprendido a relacionarte con la incertidumbre, qué lugar han tenido la preocupación y la necesidad de control en tu historia y cómo se ha ido construyendo esta forma de responder.
A partir de ahí podemos observar qué situaciones suelen activar tus preocupaciones, qué haces cuando aparecen y qué intentas conseguir al anticiparte constantemente. También podemos trabajar aquellas formas de responder que, aunque a corto plazo puedan darte cierta tranquilidad, terminan manteniendo la preocupación.
El mindfulness puede formar parte de este proceso, especialmente para aprender a observar pensamientos, preocupaciones y sensaciones sin tener que reaccionar automáticamente ante ellos. No se trata de dejar la mente en blanco ni de conseguir que desaparezcan las preocupaciones, sino de desarrollar una relación diferente con lo que aparece.
A lo largo del proceso iremos buscando nuevas formas de relacionarte con aquello que no puedes prever o controlar, sin que tu vida tenga que quedar organizada alrededor de la necesidad de estar preparado para todo.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por ansiedad generalizada?
No necesitas esperar a que la preocupación controle por completo tu vida para pedir ayuda.
Puede ser útil buscar apoyo cuando pasas mucho tiempo preocupándote, te cuesta desconectar o descansar, necesitas analizar constantemente las posibilidades antes de tomar decisiones o sientes que la incertidumbre resulta cada vez más difícil de tolerar.
También cuando la preocupación afecta a tus relaciones, a tu trabajo o a otras áreas importantes para ti, o cuando llevas tiempo intentando manejarla por tu cuenta sin conseguir que cambie.
Si sientes que estar preparado para todo te está impidiendo disfrutar de lo que ocurre ahora, puede ser un buen momento para detenerte y comprender qué está pasando.
No tienes que encontrar una solución para cada cosa que podría ocurrir.
Podemos hablar sobre lo que estás viviendo, comprender qué lugar ocupa la preocupación en tu vida y valorar juntos si la terapia puede ayudarte.