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¿En qué puedo
ayudarte?

A veces no se trata de seguir aguantando, sino de entender qué te está pasando y encontrar otra forma de sostenerlo

¿En qué puedo ayudarte?

Algunas de las áreas que podemos trabajar en terapia

Cada proceso es distinto, pero hay formas de malestar, conflicto o desconexión que aparecen con frecuencia y pueden trabajarse dentro del espacio terapéutico.

Algunas de las áreas que podemos trabajar en terapia

Cada proceso es distinto, pero no tienes por qué sostenerlo sola/o.

Ansiedad y miedo

Cuando la preocupación no te deja descansar, el miedo aparece incluso cuando sabes que no hay un peligro claro o sientes que tienes que estar siempre alerta.

Depresión, tristeza y apatía

Cuando todo pesa más de lo habitual, has perdido las ganas de hacer cosas o sientes que incluso aquello que antes disfrutabas ya no te dice demasiado.

Autoexigencia y perfeccionismo

Cuando nunca parece suficiente, te cuesta permitirte errores o sientes que tienes que hacerlo todo bien para poder estar tranquilo contigo mismo.

Autoestima y autoconcepto

Cuando dudas de ti, te cuesta reconocer tus propias capacidades o la imagen que tienes de ti mismo condiciona demasiado cómo te relacionas con los demás y contigo.

 

Gestión emocional

Cuando lo que sientes te desborda, te cuesta identificarlo o acabas desconectándote de tus emociones porque no sabes qué hacer con ellas.

Pensamientos intrusivos y obsesiones

Cuando una idea vuelve una y otra vez, necesitas encontrar una respuesta que nunca termina de tranquilizarte o sientes que tu cabeza no te da un respiro.

Relaciones y vínculo

Cuando tus relaciones te hacen sufrir, te cuesta poner límites, tienes miedo de que te abandonen o sientes que acabas perdiéndote dentro de los vínculos que estableces.

 

Trauma y experiencias difíciles

Cuando algo que ocurrió hace tiempo sigue presente en tu manera de sentir, reaccionar, relacionarte o estar contigo mismo.

Duelo, pérdidas y cambios vitales

Cuando algo importante ha terminado o cambiado y todavía estás intentando encontrar la manera de vivir con lo que has perdido.

Autoconocimiento y desarrollo personal

Cuando quieres comprenderte mejor, explorar cómo estás viviendo y aprender a relacionarte contigo y con los demás de otra manera. 

Si hay algo de lo que has leído aquí que resuena contigo, quizá podamos explorarlo juntos dentro de un espacio seguro y adaptado a tu ritmo.

Cuando la preocupación no te deja descansar, el miedo aparece incluso cuando sabes que no hay un peligro claro o sientes que tienes que estar siempre alerta.

La ansiedad puede aparecer de muchas formas: preocupación constante, miedo intenso, crisis de ansiedad, pánico o sensación de estar permanentemente en alerta. Podemos trabajar qué está ocurriendo y cómo te relacionas con ello.

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Cuando todo pesa más de lo habitual, has perdido las ganas de hacer cosas o sientes que incluso aquello que antes disfrutabas ya no te dice demasiado.

La tristeza y la apatía pueden formar parte de momentos difíciles, pero también pueden mantenerse en el tiempo y afectar profundamente a tu manera de vivir. Podemos explorar qué hay detrás de ese estado y cómo empezar a relacionarte con él.

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Cuando nunca parece suficiente, te cuesta permitirte errores o sientes que tienes que hacerlo todo bien para poder estar tranquilo contigo mismo.

La exigencia puede ayudarte a avanzar, pero también puede convertirse en una forma de vivir bajo presión constante. Podemos trabajar la autoexigencia, el perfeccionismo, la autocrítica y la dificultad para aceptar tus propios límites.

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Cuando dudas de ti, te cuesta reconocer tus propias capacidades o la imagen que tienes de ti mismo condiciona demasiado cómo te relacionas con los demás y contigo.

La forma en que te ves y el valor que te atribuyes influyen en muchas decisiones y relaciones. Podemos explorar cómo se ha construido esa imagen de ti mismo y qué lugar ocupa hoy en tu manera de vivir.

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Cuando lo que sientes te desborda, te cuesta identificarlo o acabas desconectándote de tus emociones porque no sabes qué hacer con ellas.

Las dificultades emocionales pueden aparecer tanto por exceso como por defecto: irritabilidad, impulsividad, ira, desbordamiento, dificultad para expresar lo que sientes o desconexión emocional. Podemos trabajar una relación diferente con tus emociones.

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Cuando una idea vuelve una y otra vez, necesitas encontrar una respuesta que nunca termina de tranquilizarte o sientes que tu cabeza no te da un respiro.

Los pensamientos intrusivos, las obsesiones, la rumiación o las dudas constantes pueden acabar ocupando mucho espacio en tu vida. Podemos trabajar cómo se mantiene ese ciclo y cómo relacionarte de otra manera con tus pensamientos.

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Cuando tus relaciones te hacen sufrir, te cuesta poner límites, tienes miedo de que te abandonen o sientes que acabas perdiéndote dentro de los vínculos que estableces.

Nuestra manera de relacionarnos puede estar marcada por experiencias anteriores, inseguridades y formas aprendidas de vincularnos. Podemos explorar tus relaciones, tus necesidades y la manera en que ocupas tu lugar en ellas.

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Cuando algo que ocurrió hace tiempo sigue presente en tu manera de sentir, reaccionar, relacionarte o estar contigo mismo.

Algunas experiencias dejan una huella que continúa afectando al presente incluso cuando racionalmente sabes que aquello ya pasó. Podemos trabajar las consecuencias de experiencias traumáticas, maltrato, trauma relacional u otras experiencias difíciles.

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Cuando algo importante ha terminado o cambiado y todavía estás intentando encontrar la manera de vivir con lo que has perdido.

Las pérdidas, separaciones y grandes cambios pueden alterar profundamente nuestra forma de estar en el mundo. Podemos trabajar el proceso de adaptación y todo aquello que aparece cuando una etapa termina y otra todavía no termina de empezar.

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Cuando sientes que quieres comprenderte mejor, entender por qué haces lo que haces o explorar qué quieres realmente para tu vida.

No siempre llegamos a terapia porque exista un problema concreto. A veces necesitamos parar, conocernos mejor, comprender nuestros patrones o replantearnos la manera en que estamos viviendo. Ese proceso también puede formar parte de la terapia.

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Si hay algo de lo que has leído aquí que resuena contigo, quizá podamos explorarlo juntos dentro de un espacio seguro y adaptado a tu ritmo.