Relaciones y vínculo

Cuando la forma en que te relacionas con los demás empieza a generarte malestar, inseguridad o dificultades para construir los vínculos que deseas

 

Las relaciones ocupan una parte importante de nuestra vida

Comprender cómo te relacionas puede ayudarte a reconocer patrones que quizá llevan tiempo formando parte de tu manera de vincularte y empezar a encontrar otras posibilidades.

Nos relacionamos con otras personas prácticamente todos los días. Con nuestra pareja, nuestra familia, nuestros amigos, compañeros de trabajo o con personas que forman parte de nuestra vida de una manera más puntual.

Y aunque cada relación sea diferente, no siempre resulta fácil comprender qué ocurre dentro de ellas.

Puede que sientas que determinados conflictos se repiten, que te cuesta confiar en otras personas o que necesitas sentirte muy seguro de que alguien sigue estando ahí. Quizá te resulte difícil poner límites, expresar lo que necesitas o aceptar que alguien pueda pensar o sentir de una manera diferente a la tuya.

También puede ocurrir que algunas relaciones te generen una preocupación constante, que tiendas a adaptarte demasiado a los demás o que, cuando aparece un conflicto, prefieras alejarte antes que enfrentarte a lo que está ocurriendo.

A veces sabes que algo no funciona como te gustaría, pero no resulta sencillo entender qué papel estás desempeñando tú, qué necesitas del otro o por qué determinadas situaciones te afectan tanto.

No todas las dificultades aparecen en el mismo tipo de relación

Una misma dificultad puede aparecer en relaciones diferentes, pero cada vínculo también tiene su propia historia y sus propias circunstancias.

Una dificultad puede aparecer principalmente en un contexto concreto o repetirse en relaciones muy diferentes.

Quizá tienes una relación de pareja en la que te cuesta confiar, pero te desenvuelves con seguridad con tus amigos. O puede que te resulte sencillo poner límites en casa y, sin embargo, te cueste muchísimo hacerlo en el trabajo.

También puede ocurrir que una misma dificultad aparezca en diferentes vínculos. Por ejemplo, puedes descubrir que tiendes a priorizar las necesidades de los demás, que te cuesta decir que no o que necesitas sentirte aceptado tanto con tu pareja como con tu familia o tus compañeros.

Por eso, puede ser útil mirar tanto el tipo de relación en el que aparece el problema como aquello que se repite en tu manera de relacionarte.

No se trata de buscar una única explicación para todas tus relaciones. Cada vínculo tiene su propia historia y también depende de la otra persona, de las circunstancias y de lo que está ocurriendo en ese momento.

Hay formas de relacionarte que pueden terminar repitiéndose

Reconocer un patrón no significa que todo lo que ocurre en una relación dependa de ti. Significa poder comprender qué haces tú dentro de esos vínculos.

A veces puedes encontrarte viviendo situaciones diferentes que, sin embargo, terminan teniendo algo en común.

Quizá empiezas una relación sintiéndote muy cercano y seguro, pero poco a poco aparece el miedo a perder a la otra persona. O puedes sentir que necesitas mucho de alguien y, al mismo tiempo, enfadarte contigo mismo por depender tanto.

También puede ocurrir que evites mostrar determinadas necesidades por miedo a molestar, que aceptes cosas que realmente no quieres o que te alejes cuando alguien se acerca demasiado.

Estos patrones no suelen aparecer porque sí. Pueden estar relacionados con experiencias anteriores, con lo que has aprendido sobre las relaciones y con las formas que has encontrado para protegerte, sentirte querido o evitar determinadas situaciones.

Reconocerlos no significa que todo lo que ocurre en una relación dependa de ti. Significa poder comprender qué haces tú dentro de esos vínculos y qué ocurre cuando aparecen determinadas situaciones.

Cercanía, autonomía y límites

Estar vinculado a otras personas no significa dejar de ser tú mismo.

Puedes necesitar cercanía y, al mismo tiempo, necesitar espacio propio. Puedes querer a alguien y no estar de acuerdo con esa persona. Puedes necesitar apoyo sin que eso signifique que no eres capaz de desenvolverte por ti mismo.

Sin embargo, encontrar ese equilibrio no siempre resulta sencillo.

Quizá te cuesta estar solo, necesitas saber constantemente qué siente la otra persona o te afecta mucho que alguien se distancie. O puede que ocurra lo contrario y te resulte difícil pedir ayuda, mostrar vulnerabilidad o permitir que alguien se acerque demasiado.

Los límites también forman parte de este equilibrio. Decir que no, expresar una necesidad, pedir algo o marcar aquello que no estás dispuesto a aceptar puede resultar especialmente difícil cuando existe miedo a decepcionar, generar un conflicto o perder el vínculo.

Aprender a relacionarte de otra manera no significa necesitar menos a los demás ni aprender a ser completamente independiente.

Significa poder construir vínculos en los que exista espacio tanto para la conexión como para ti mismo.

El vínculo también puede despertar emociones difíciles

Las relaciones importantes pueden activar emociones especialmente intensas, y no siempre es fácil saber de dónde vienen.

Una crítica puede hacerte sentir rechazado. Una distancia puede despertar miedo. Un desacuerdo puede convertirse rápidamente en enfado. O quizá una situación que para otra persona sería relativamente sencilla te genere mucha inseguridad.

A veces estas reacciones tienen relación con lo que está ocurriendo ahora. Otras veces pueden estar conectadas con experiencias anteriores que han influido en la manera en que interpretas determinadas situaciones.

Esto puede ser especialmente relevante cuando has vivido relaciones en las que te has sentido rechazado, invalidado, abandonado, controlado o poco seguro. Esas experiencias pueden dejar una huella en la manera en que posteriormente te relacionas con otras personas.

Comprender esa historia no significa reducir tus relaciones actuales a lo que ocurrió en el pasado. Significa poder observar qué has aprendido de tus experiencias y cómo influye hoy en la manera en que te acercas, te proteges o te alejas de los demás.

¿Cómo podemos trabajar las dificultades en las relaciones en terapia?

Podemos empezar por comprender qué está ocurriendo en tus relaciones y qué patrones tienden a repetirse.

Exploraremos las situaciones que te generan dificultades, cómo las interpretas, qué emociones aparecen y cómo respondes ante ellas.

También podemos prestar atención a tu historia relacional: las experiencias que has vivido, los vínculos importantes que has tenido y aquello que has aprendido sobre la confianza, la cercanía, el rechazo, los límites o la necesidad de los demás.

Desde una perspectiva cognitivo-conductual podemos trabajar pensamientos e interpretaciones que influyen en la manera en que respondes a determinadas situaciones, así como conductas que pueden estar manteniendo algunos problemas relacionales.

El mindfulness puede ayudarte a reconocer lo que ocurre en ti cuando una relación activa inseguridad, enfado, miedo o necesidad de aprobación, creando un poco más de espacio antes de reaccionar.

Desde una perspectiva experiencial podemos prestar atención a cómo te relacionas en el propio momento presente: qué ocurre cuando necesitas algo, cuando sientes que no eres comprendido, cuando aparece el deseo de acercarte o de protegerte alejándote.

Y cuando la vergüenza, la autocrítica o la sensación de no ser suficiente tienen un peso importante, podemos incorporar elementos de la terapia centrada en la compasión para desarrollar una relación contigo mismo menos dependiente de la aprobación o el rechazo de los demás.

El objetivo no es aprender a relacionarte «perfectamente» ni conseguir que todas tus relaciones funcionen.

Se trata de comprender mejor tus patrones, reconocer tus necesidades y poder elegir cómo quieres relacionarte con los demás.

Diferentes relaciones y diferentes dificultades

Las dificultades relacionales pueden aparecer en contextos muy diferentes, y cada una tiene sus propias particularidades.

Las dificultades relacionales pueden aparecer en contextos muy diferentes. A veces el problema está principalmente en una relación concreta; otras veces existe un patrón que se repite con personas diferentes.

Por eso, podemos detenernos tanto en el tipo de vínculo en el que estás teniendo dificultades como en aquello que ocurre dentro de ti cuando te relacionas.

En función del tipo de relación:

Relación de pareja

Cuando las relaciones con tu familia generan conflictos, dificultad para poner límites, sentimientos difíciles o patrones que se repiten y te cuesta comprender.

 

Relaciones familiares

Cuando las relaciones con tu familia generan conflictos, dificultad para poner límites, sentimientos difíciles o patrones que se repiten y te cuesta comprender.

Amistades y relaciones sociales

Cuando te cuesta establecer o mantener relaciones, confiar en otras personas, sentirte parte de un grupo o desenvolverte en determinadas situaciones sociales.

Relaciones laborales

Cuando determinadas relaciones en el trabajo, los conflictos, la dificultad para poner límites o la forma de relacionarte con compañeros empiezan a afectar a tu bienestar.

En función de aquello que estás viviendo:

Dependencia emocional

Cuando necesitas sentir constantemente la cercanía, atención o aprobación de otra persona y te resulta especialmente difícil estar bien cuando percibes distancia.

Dificultad para poner límites

Cuando decir que no, expresar lo que necesitas o marcar aquello que no estás dispuesto a aceptar te resulta difícil, especialmente por miedo a generar conflicto o perder el vínculo.

Miedo al rechazo y al abandono

Cuando el temor a que los demás se alejen, te rechacen o dejen de quererte influye demasiado en cómo interpretas y vives tus relaciones.

Dificultad para confiar

Cuando te cuesta sentirte seguro con otras personas, dejarte conocer o creer que puedes apoyarte en alguien sin tener que protegerte constantemente.

Trauma relacional

Cuando determinadas experiencias de rechazo, abandono, control, abuso o falta de seguridad en relaciones importantes han dejado una huella en tu manera de vincularte.

¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por dificultades en las relaciones?

No necesitas esperar a que una relación se rompa ni tener claro quién tiene la culpa para empezar a comprender lo que está ocurriendo.

Puede ser útil buscar ayuda cuando sientes que determinados problemas se repiten en tus relaciones y terminan generándote sufrimiento.

También cuando te cuesta poner límites, dependes demasiado de la aprobación de los demás, tienes miedo a perder a personas importantes para ti, evitas la cercanía o sientes que los conflictos terminan repitiéndose una y otra vez.

Quizá incluso sepas que hay algo que quieres cambiar, pero no tengas claro qué papel estás desempeñando tú en esas situaciones ni cómo hacerlo de otra manera.

No necesitas esperar a que una relación se rompa ni tener claro quién tiene la culpa. Si quieres comprender mejor cómo te relacionas y qué está ocurriendo en tus vínculos, podemos trabajar sobre ello.

Si hay algo en tu manera de relacionarte que quieres comprender

Podemos hablar sobre ello y valorar si la terapia puede ayudarte.