Dificultad para confiar
Cuando te cuesta confiar en los demás, abrirte emocionalmente o sentirte seguro dentro de una relación.
Cuando confiar en alguien no resulta sencillo
Puedes querer sentirte cerca de otras personas y, al mismo tiempo, tener dificultades para bajar la guardia.
Quizá necesitas mucho tiempo para confiar en alguien, dudas de sus intenciones o estás pendiente de encontrar señales que indiquen que algo no va bien.
A veces puedes sentir que, si te muestras demasiado, la otra persona podría utilizarlo en tu contra, decepcionarte o terminar haciéndote daño.
También puede ocurrir que aparentemente confíes en alguien, pero que ante determinadas situaciones vuelvan las dudas, la necesidad de comprobar o el impulso de protegerte.
Cuando esto empieza a dificultar tus relaciones, puede ser útil detenerse a comprender qué significa para ti confiar y qué ocurre cuando intentas hacerlo.
Protegerte también puede hacer más difícil acercarte
Mantener cierta distancia puede haberte ayudado a sentirte seguro, pero también puede dificultar que te acerques a los demás.
Desconfiar puede tener una función.
Si en algún momento has aprendido que mostrarte vulnerable podía tener consecuencias desagradables, mantener cierta distancia puede haberte ayudado a sentirte más seguro.
Quizá prefieres no contar demasiado sobre ti, evitas depender de otras personas o necesitas tener siempre una parte de ti protegida.
El problema aparece cuando esa protección continúa funcionando incluso en relaciones en las que podrías permitirte mayor cercanía.
Puedes querer conectar con alguien y, al mismo tiempo, sentir que necesitas mantener una distancia que te impide terminar de confiar.
No confiar no siempre significa pensar que los demás quieren hacerte daño
La desconfianza puede aparecer de muchas maneras, incluso cuando no sospechas que alguien tenga malas intenciones.
La dificultad para confiar puede adoptar formas muy diferentes.
Puede consistir en sospechar de las intenciones de los demás, pero también en necesitar mucho tiempo para sentirte seguro, tener dificultades para pedir ayuda o pensar que es mejor resolverlo todo por tu cuenta.
Quizá te cuesta creer que alguien pueda quererte sin pedirte algo a cambio, aceptar un cumplido o sentir que otra persona está realmente disponible para ti.
En otros casos, puedes confiar mientras todo va bien, pero cuando aparece un conflicto empiezas rápidamente a cuestionar la relación.
Comprender cómo funciona la desconfianza en tu caso es más útil que intentar encajarla inmediatamente en una etiqueta.
La confianza también implica tolerar cierta incertidumbre
Confiar no significa tener la certeza de que nada va a salir mal.
Nunca podemos saber completamente qué piensa o qué hará otra persona.
Por eso, confiar implica aceptar cierto grado de incertidumbre.
Cuando existe mucho miedo a ser decepcionado, puedes intentar reducir esa incertidumbre comprobando, preguntando, anticipando o buscando garantías.
Pero ninguna comprobación consigue ofrecer una seguridad absoluta.
Aprender a relacionarte con esa incertidumbre puede permitirte estar más presente en tus relaciones, sin necesitar saber constantemente qué va a ocurrir para sentirte tranquilo.
Algunas experiencias pueden haber cambiado tu manera de confiar
Lo que has vivido puede influir en cómo te acercas hoy a los demás, aunque no tenga por qué determinar tus relaciones futuras.
La forma en que confías en los demás también puede estar relacionada con tus experiencias.
Experiencias de traición, rechazo, decepción, relaciones impredecibles o situaciones en las que te has sentido poco seguro pueden hacer que posteriormente resulte más difícil abrirte de nuevo.
También pueden influir aprendizajes más tempranos sobre lo que significa necesitar a otra persona, mostrar vulnerabilidad o depender de alguien.
Comprender esa historia no significa asumir que todas tus relaciones actuales van a repetirse de la misma manera.
Significa poder reconocer qué aprendiste entonces y preguntarte si esa forma de protegerte sigue siendo necesaria hoy.
¿Cómo podemos trabajar la dificultad para confiar en terapia?
No se trata de aprender a confiar ciegamente en todo el mundo, sino de comprender cuándo necesitas protegerte y cuándo puedes permitirte acercarte.
Podemos empezar por comprender qué situaciones hacen que aparezca la desconfianza, qué interpretas en esos momentos y qué haces para protegerte.
También podemos explorar tu historia relacional y las experiencias que han influido en la manera en que entiendes la confianza, la vulnerabilidad, la cercanía y la seguridad.
Desde una perspectiva cognitivo-conductual, podemos trabajar las interpretaciones que aparecen ante determinadas conductas de otras personas y diferenciar aquello que está ocurriendo de aquello que anticipas que podría ocurrir.
El mindfulness puede ayudarte a observar las dudas, el miedo y la necesidad de comprobar sin tener que responder inmediatamente intentando conseguir seguridad.
Desde una perspectiva experiencial, podemos prestar atención a lo que ocurre en ti cuando alguien se acerca, cuando necesitas confiar o cuando aparece el impulso de protegerte.
Y cuando la desconfianza está acompañada de vergüenza, autocrítica o una sensación de vulnerabilidad difícil de tolerar, podemos incorporar elementos de la terapia centrada en la compasión para desarrollar una relación contigo mismo que permita sentirte más seguro sin necesitar estar siempre a la defensiva.
El objetivo no es confiar ciegamente en todo el mundo. Se trata de poder distinguir cuándo necesitas protegerte y cuándo puedes permitirte confiar, sin que la desconfianza tenga que decidir siempre por ti.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?
No necesitas bajar todas tus defensas para empezar a relacionarte de otra manera.
Puede ser útil buscar ayuda cuando la desconfianza empieza a dificultar tus relaciones o cuando sientes que te cuesta establecer vínculos en los que puedas sentirte realmente seguro.
También cuando necesitas comprobar constantemente las intenciones de los demás, te cuesta aceptar ayuda, evitas mostrarte vulnerable o interpretas con frecuencia determinadas situaciones como señales de que alguien terminará decepcionándote.
Puede ser igualmente importante cuando quieres acercarte a otras personas, pero sientes que una parte de ti permanece siempre protegida y alerta.
No necesitas confiar rápidamente ni aprender a confiar en todo el mundo. Si quieres comprender qué hace que te resulte difícil abrirte a los demás, podemos trabajar sobre ello.
No tienes que bajar todas tus defensas para poder relacionarte de otra manera.
Podemos hablar sobre lo que te está ocurriendo, comprender qué hay detrás de esa dificultad para confiar y valorar juntos si la terapia puede ayudarte.