Agorafobia

Cuando determinados lugares o situaciones empiezan a generar miedo porque sientes que escapar, recibir ayuda o afrontar lo que pueda ocurrir sería difícil.

 

Cuando salir o estar en determinados lugares empieza a dar miedo

Situaciones que antes formaban parte de tu vida pueden empezar a sentirse difíciles de afrontar.

Quizá te cuesta utilizar el transporte público, estar en lugares concurridos, encontrarte lejos de casa, entrar en un centro comercial o permanecer en un espacio del que sientes que sería difícil salir.

A veces el miedo está relacionado con la posibilidad de tener un ataque de pánico o experimentar determinadas sensaciones físicas. Otras veces tiene más que ver con la sensación de no poder escapar, no disponer de ayuda o no tener el control sobre lo que pueda ocurrir.

Poco a poco, puede aparecer la necesidad de organizar tu vida para evitar estos lugares o de contar con alguien que te acompañe para poder afrontarlos.

El miedo a no poder escapar o recibir ayuda

Una parte importante de la experiencia puede estar relacionada con lo que imaginas que podría ocurrir si te encuentras en una determinada situación.

Puede aparecer el pensamiento de que vas a sentirte mal y no podrás salir, de que nadie podrá ayudarte o de que será demasiado difícil soportar lo que estás sintiendo delante de otras personas.

Cuando estas posibilidades adquieren mucho peso, es comprensible que empieces a buscar formas de sentirte más seguro: evitar determinados lugares, sentarte cerca de una salida, ir acompañado o asegurarte de que puedes volver rápidamente a casa.

Estas estrategias pueden darte tranquilidad en el momento. Pero también pueden hacer que cada vez resulte más difícil comprobar que puedes afrontar esas situaciones por ti mismo.

Cómo puede afectar la agorafobia a tu vida

La evitación puede ir ampliándose poco a poco.

Lo que al principio era evitar un lugar concreto puede terminar haciendo que reduzcas tus desplazamientos, dejes de hacer determinadas actividades o dependas de otras personas para salir de casa.

También puede afectar a tu trabajo, tus relaciones, tu ocio y, sobre todo, a la sensación de libertad con la que puedes organizar tu vida.

A veces no llegas a evitar completamente una situación, pero necesitas afrontarla siguiendo determinadas condiciones para sentirte seguro. Y cuanto más necesitas esas condiciones, más difícil puede resultar imaginar que podrías desenvolverte sin ellas.

Agorafobia y ataques de pánico

La agorafobia y los ataques de pánico pueden aparecer juntos, pero no son lo mismo.

Después de experimentar ataques de pánico, algunas personas empiezan a evitar lugares o situaciones por miedo a que vuelva a ocurrir y a no poder escapar o recibir ayuda.

Pero el miedo y la evitación relacionados con la agorafobia también pueden aparecer sin que los ataques de pánico sean el elemento principal.

Por eso, en terapia será importante comprender qué temes que ocurra en esas situaciones, qué haces para sentirte seguro y cómo se ha ido construyendo la necesidad de evitarlas.

¿Cómo podemos trabajar la agorafobia en terapia?

Trabajar la agorafobia implica comprender qué situaciones has empezado a evitar, qué temes que pueda ocurrir en ellas y qué haces para sentirte seguro.

Podemos explorar los pensamientos y anticipaciones que aparecen antes de salir o encontrarte en determinados lugares: qué imaginas que ocurrirá, qué significado das a las sensaciones de tu cuerpo y qué consecuencias temes si no puedes escapar o recibir ayuda.

También podemos observar las estrategias que utilizas para sentirte más seguro. Ir siempre acompañado, sentarte cerca de una salida o tener localizado cómo volver a casa pueden ayudarte a afrontar una situación en el momento, pero también pueden hacer que acabes sintiendo que necesitas esas condiciones para poder hacerlo.

A partir de ahí, podemos trabajar mediante exposición gradual a las situaciones que has empezado a evitar, construyendo un proceso adaptado a ti.

No se trata de obligarte a enfrentarte de golpe a aquello que más miedo te produce, sino de ir recuperando progresivamente espacios de libertad.

La exposición también permite comprobar qué ocurre cuando permaneces en una situación sin recurrir automáticamente a las estrategias que utilizas para sentirte seguro. Con el tiempo, esto puede ayudarte a descubrir que puedes afrontar sensaciones, incertidumbre o malestar sin que tengan que determinar lo que puedes o no puedes hacer.

El objetivo no es conseguir que nunca vuelvas a sentir miedo, sino que el miedo deje de decidir hasta dónde puedes llegar.

¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por agorafobia?

No necesitas esperar a dejar de salir de casa para pedir ayuda.

Puede ser útil buscar ayuda cuando empiezas a evitar lugares o situaciones por miedo a encontrarte mal, a no poder escapar o a no disponer de ayuda si la necesitas.

También cuando necesitas organizar cada vez más tu vida alrededor de esas evitaciones, dependes de otras personas para poder salir o afrontar determinadas situaciones, o sientes que cada vez son menos los lugares en los que puedes desenvolverte con tranquilidad.

Si notas que el miedo está reduciendo tu libertad para moverte, trabajar, relacionarte o hacer las cosas que quieres hacer, puede ser un buen momento para comprender qué está ocurriendo y empezar a recuperar ese espacio.

No tienes que esperar a que el miedo limite tu vida

No tienes que esperar a que la agorafobia limite por completo tu vida para pedir ayuda. Podemos hablar sobre lo que estás viviendo, comprender qué hay detrás de ese miedo y valorar juntos cómo empezar a recuperar espacios de libertad.