Dificultades en la relación de pareja
Cuando tu relación de pareja empieza a generarte malestar, inseguridad o conflictos que no sabes cómo manejar.
Cuando algo no termina de funcionar en la relación
Puedes querer a tu pareja y, aun así, sentir que algo dentro de la relación no está funcionando como te gustaría.
Quizá discutís por las mismas cosas una y otra vez, te cuesta expresar lo que necesitas o tienes la sensación de que cualquier desacuerdo puede terminar convirtiéndose en un conflicto.
También puede ocurrir que estés pendiente de cómo está la otra persona, de lo que piensa de ti o de si la relación sigue estando bien.
A veces el problema no aparece en forma de grandes discusiones. Puede ser una sensación más difícil de explicar: sentirte demasiado pendiente de la relación, necesitar constantemente que te confirmen que todo está bien, evitar determinados temas para no generar problemas o ir dejando de lado lo que necesitas para que la relación funcione.
También puede ocurrir que no tengas claro qué quieres. Puedes sentirte vinculado a tu pareja y, al mismo tiempo, necesitar distancia; querer continuar con la relación y tener dudas; o saber que algo te hace daño y no entender por qué te resulta tan difícil actuar.
Cuando estas dificultades empiezan a ocupar demasiado espacio, puede ser útil detenerse a comprender qué está ocurriendo.
No siempre es fácil entender qué está ocurriendo
Cuando una relación genera malestar, es fácil intentar encontrar rápidamente quién tiene la razón o quién está haciendo algo mal.
Pero muchas veces lo que ocurre es más complejo.
Puede haber diferencias en las necesidades de cada uno, formas distintas de entender la cercanía, dificultades para comunicarse o experiencias personales que influyen en la manera en que cada uno interpreta lo que ocurre.
También puede haber situaciones en las que determinadas reacciones tuyas te sorprendan. Quizá sabes que una situación no debería afectarte tanto y, aun así, sientes miedo, enfado o inseguridad.
O quizá reaccionas alejándote, cerrándote o intentando controlar lo que está pasando y después no entiendes del todo por qué lo has hecho.
Comprender estas reacciones no significa asumir que todo el problema está en ti ni justificar aquello que otra persona pueda estar haciendo.
Significa poder mirar qué ocurre contigo dentro de esa relación y qué lugar ocupan tus necesidades, tus emociones, tus experiencias y tus formas de responder.
Lo que ocurre dentro de ti también forma parte de la relación
Una misma situación puede vivirse de maneras muy diferentes.
Una distancia de tu pareja puede ser simplemente un momento de espacio para una persona y despertar miedo a ser abandonada en otra. Una crítica puede sentirse como una diferencia de opinión o como una confirmación de que no eres suficientemente bueno.
Quizá necesitas saber constantemente qué siente la otra persona, buscas señales de que todo está bien o te cuesta tolerar que tu pareja haga cosas sin ti.
O puede ocurrir lo contrario: cuando aparece un conflicto, necesitas alejarte, te cuesta mostrar vulnerabilidad o prefieres no expresar aquello que necesitas.
Estas formas de reaccionar pueden tener sentido cuando comprendemos la historia de la persona y aquello que ha aprendido sobre las relaciones. Pero también pueden terminar generando dificultades dentro del vínculo.
Poder reconocer qué se activa en ti puede ayudarte a dejar de reaccionar automáticamente y empezar a comprender qué necesitas realmente.
Cuando las mismas dificultades empiezan a repetirse
A veces una relación concreta pone de manifiesto una forma de relacionarte que ya estaba presente antes.
Puede que te encuentres repitiendo situaciones que ya has vivido en otras relaciones: sentir que necesitas demasiado al otro, tener miedo de que se marche, adaptarte constantemente para evitar conflictos, desconfiar aunque no exista una razón clara o alejarte cuando empiezas a sentirte demasiado expuesto.
También puede ocurrir que determinados patrones aparezcan precisamente cuando la relación se vuelve más cercana o importante.
Reconocer estas repeticiones no significa que todas tus relaciones sean iguales ni que el pasado determine lo que ocurre actualmente.
Significa poder preguntarte qué estás esperando de la relación, qué temes que pueda ocurrir, cómo respondes cuando aparece esa amenaza y qué efecto tiene tu manera de reaccionar sobre el vínculo.
Estar en pareja sin dejar de estar contigo
Una relación puede ser un espacio de cercanía, apoyo y afecto sin que tengas que dejar de lado tus propias necesidades.
Sin embargo, mantener ese equilibrio no siempre resulta sencillo.
Quizá te cuesta decir que no porque temes generar un conflicto. Puedes dejar de hacer cosas que te gustan para adaptarte a tu pareja o sentir que necesitas estar disponible constantemente.
También puede ocurrir que te resulte difícil aceptar que la otra persona tenga espacios propios, amistades, intereses o necesidades diferentes a las tuyas.
Aprender a poner límites no significa querer menos. Pedir espacio no significa necesariamente alejarte. Y necesitar apoyo no significa que hayas perdido tu autonomía.
Parte del trabajo puede consistir precisamente en comprender cómo encontrar un equilibrio entre cercanía y autonomía, pudiendo estar en una relación sin dejar de estar en contacto contigo mismo.
¿Cómo podemos trabajar las dificultades en la relación de pareja en terapia?
Como terapia individual, no se trata de trabajar con la pareja como unidad, sino de comprender contigo aquello que estás viviendo dentro de la relación.
Podemos explorar las situaciones que están generando malestar, qué pensamientos e interpretaciones aparecen, qué emociones se activan y cómo respondes cuando ocurre algo que te resulta difícil.
También podemos mirar tu historia relacional y las experiencias que han influido en la manera en que entiendes la cercanía, la confianza, el rechazo, los límites o la necesidad de los demás.
Desde una perspectiva cognitivo-conductual, podemos trabajar pensamientos y anticipaciones que influyen en determinadas reacciones, así como conductas que pueden estar manteniendo algunos patrones.
El mindfulness puede ayudarnos a prestar atención a lo que ocurre en ti cuando aparece inseguridad, enfado, miedo o necesidad de controlar, creando un espacio entre lo que sientes y la respuesta que das.
Desde una perspectiva experiencial podemos observar cómo te relacionas en el propio momento presente: qué ocurre cuando necesitas algo, cuando sientes que no eres comprendido, cuando aparece el miedo a perder al otro o cuando necesitas protegerte.
Y cuando aparecen vergüenza, autocrítica o una sensación persistente de no ser suficiente, podemos incorporar elementos de la terapia centrada en la compasión para trabajar la relación que mantienes contigo mismo.
El objetivo no es aprender a tener una relación perfecta ni decidir por ti si debes continuar o terminar una relación.
Se trata de comprender qué está ocurriendo, reconocer qué necesitas y poder relacionarte desde un lugar más consciente y libre.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por dificultades en la relación de pareja?
No necesitas llegar a una ruptura ni tener claro quién tiene razón para pedir ayuda.
Puede ser útil buscar ayuda cuando los problemas dentro de tu relación empiezan a ocupar demasiado espacio o cuando sientes que determinadas situaciones se repiten y no sabes cómo abordarlas de otra manera.
También cuando tienes dificultades para expresar lo que necesitas, dependes demasiado de la aprobación de tu pareja, sientes un miedo constante a perderla, te cuesta confiar o notas que estás dejando de lado partes importantes de ti para mantener la relación.
Puede ser igualmente útil cuando estás atravesando una crisis, tienes dudas sobre la relación o quieres comprender qué está ocurriendo antes de tomar decisiones importantes.
Puedes acudir a terapia simplemente porque quieres comprender mejor lo que te está pasando dentro de tu relación.
Si algo dentro de tu relación te está generando malestar
Podemos hablar sobre ello y valorar si la terapia puede ayudarte.