Trastorno de adaptación
Cuando un cambio o una situación difícil altera tu vida y te cuesta encontrar la manera de adaptarte a lo que está ocurriendo.
Cuando algo cambia y te cuesta volver a encontrar tu sitio
Hay momentos en los que la vida cambia de una manera que no esperabas y te cuesta encontrar de nuevo tu equilibrio.
Puede ser una ruptura, un cambio de trabajo, una situación laboral complicada, una enfermedad, una mudanza, dificultades económicas, un conflicto familiar o cualquier otra circunstancia que suponga un cambio importante en tu vida.
Sabes que lo que estás viviendo es difícil y quizá incluso puedas entender por qué te encuentras así. Pero pasa el tiempo y notas que no consigues adaptarte.
Puede que estés más triste, preocupado, irritable o desbordado de lo habitual. Quizá has perdido interés por algunas cosas, te cuesta concentrarte o sientes que ya no estás funcionando como antes.
No significa necesariamente que haya algo «mal» en ti. A veces, una situación puede superar temporalmente los recursos que tienes disponibles para afrontarla.
No todos los cambios se viven de la misma manera
Lo que para una persona resulta asumible puede ser especialmente difícil para otra.
Una misma situación puede afectar de formas muy diferentes a distintas personas. Influye el momento vital en el que ocurre, los recursos de los que dispones, otras dificultades que estés atravesando y el significado que ese acontecimiento tenga para ti.
Por eso, no se trata simplemente de preguntarnos si lo ocurrido es suficientemente grave.
También necesitamos comprender qué ha supuesto para ti y cómo está afectando a tu manera de vivir, relacionarte y afrontar el día a día.
A veces sabes que lo que ocurre es difícil, pero no sabes cómo afrontarlo
Comprender racionalmente una situación no significa que emocionalmente puedas adaptarte a ella.
Puede resultar desconcertante sentirte mal y, al mismo tiempo, pensar que «deberías poder con ello».
Quizá te dices que otras personas han pasado por situaciones parecidas, que tienes motivos para estar bien o que ya debería haberte afectado menos.
Sin embargo, comprender racionalmente lo que ocurre no siempre hace que emocionalmente puedas adaptarte a ello.
Puedes encontrarte dando vueltas a lo sucedido, anticipando lo que vendrá, evitando determinadas situaciones o intentando recuperar cuanto antes la vida que tenías antes del cambio.
A veces, parte del proceso consiste precisamente en reconocer que algo ha cambiado y encontrar una manera de responder a esa nueva situación, en lugar de exigirte volver inmediatamente a cómo estabas antes.
Cuando el cambio empieza a ocupar demasiado espacio
El malestar puede extenderse a otras áreas de tu vida y hacer que cada vez te resulte más difícil desenvolverte como antes.
Una dificultad de adaptación puede terminar afectando a diferentes áreas de tu vida.
Quizá te cuesta concentrarte en el trabajo, estás más irritable con las personas que tienes cerca, has dejado de hacer cosas que antes disfrutabas o notas que tu descanso se ha alterado.
También puede ocurrir que la preocupación o la tristeza estén presentes durante gran parte del día y que cada vez resulte más difícil dejar espacio para otras cosas.
Cuando la reacción ante lo ocurrido empieza a interferir de forma significativa en tu vida cotidiana, puede ser útil detenerse a comprender qué está pasando.
Adaptarte no significa que tengas que estar bien con lo ocurrido
Adaptarte a una nueva realidad no significa que tengas que aprobarla, olvidarla o dejar de sentir lo que te provoca.
Adaptarse a una situación no significa aceptar que lo ocurrido haya sido bueno, justo o deseable.
Tampoco significa olvidar aquello que has perdido ni dejar de sentir tristeza, enfado o miedo.
A veces, adaptarse implica poder reconocer que las circunstancias han cambiado y descubrir cómo quieres vivir dentro de esa nueva realidad.
Puede requerir tiempo, elaborar lo que has perdido, revisar expectativas, aceptar determinadas limitaciones o encontrar nuevas formas de relacionarte contigo mismo y con los demás.
Adaptarte no significa que deje de importarte lo que ocurrió. Significa poder seguir construyendo tu vida a partir de lo que ahora es posible.
¿Cómo podemos trabajar las dificultades de adaptación en terapia?
No se trata de obligarte a superar lo ocurrido, sino de comprender cómo te está afectando y encontrar nuevas maneras de afrontarlo.
En terapia podemos empezar por comprender qué ha cambiado, qué significado tiene para ti y cómo estás respondiendo a esa situación.
Podemos explorar los pensamientos y preocupaciones que aparecen, las emociones que estás experimentando y las conductas que has ido desarrollando desde que ocurrió el cambio.
En función de lo que necesites, podemos trabajar desde diferentes perspectivas:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): podemos explorar las interpretaciones, anticipaciones y patrones de conducta que estén contribuyendo a mantener el malestar, así como desarrollar formas más eficaces de afrontar la situación.
- Mindfulness: puede ayudarte a relacionarte de otra manera con los pensamientos y las emociones difíciles, especialmente cuando sientes que estás constantemente atrapado en lo ocurrido o preocupado por lo que pueda pasar.
- Trabajo experiencial: podemos prestar atención a cómo estás viviendo el cambio en el presente y a aquello que quizá todavía necesitas elaborar.
- Terapia centrada en la compasión: cuando aparecen una fuerte autocrítica, culpa o sensación de no estar afrontándolo suficientemente bien, podemos trabajar para desarrollar una relación menos exigente contigo mismo.
El objetivo no es hacer que dejes de sentir lo que estás sintiendo. Es comprender tu respuesta ante el cambio y recuperar progresivamente la capacidad de vivir y desenvolverte en tu nueva situación.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por dificultades de adaptación?
No necesitas esperar a encontrarte completamente desbordado para buscar un espacio en el que comprender lo que te está ocurriendo.
Puede ser útil buscar ayuda cuando ha pasado un tiempo desde el acontecimiento o cambio y sigues sintiendo que no consigues recuperar tu equilibrio.
También cuando la situación está afectando a tu trabajo, tus relaciones, tu descanso o tus actividades habituales, o cuando sientes que estás dedicando gran parte de tu energía a intentar manejar lo que ha ocurrido.
No necesitas esperar a que el malestar se vuelva insoportable. Si notas que una situación concreta ha cambiado tu manera de vivir y que te está resultando difícil encontrar la forma de adaptarte, puede ser un buen momento para pedir ayuda.
Un espacio para comprender lo que estás viviendo
No tienes que encontrar tú solo la manera de adaptarte a todo lo que ocurre en tu vida.
Podemos hablar sobre lo que ha cambiado, comprender cómo te está afectando y valorar juntos si la terapia puede ayudarte.