Fobias específicas

Cuando la preocupación se extiende a diferentes aspectos de tu vida y

te resulta difícil dejar de anticipar lo que podría ocurrir.

Cuando algo concreto puede despertar un miedo muy intenso

Hay situaciones en las que el miedo aparece con mucha fuerza ante algo concreto.

Puede tratarse de determinados animales, volar, conducir, las alturas, las agujas, la sangre, determinados lugares u otras situaciones.

Puede que sepas que aquello que temes no supone un peligro proporcional a la intensidad de tu reacción y, aun así, cuando te encuentras ante ello, el miedo aparece con mucha fuerza.

A veces basta incluso con anticipar que tendrás que enfrentarte a esa situación para empezar a sentir malestar. Puedes notar tensión, aceleración del corazón, ganas de escapar o una necesidad inmediata de evitar aquello que te genera miedo.

La evitación puede acabar ocupando más espacio del que parece

Evitar aquello que temes puede proporcionarte alivio en ese momento.

Si no tienes que enfrentarte a ello, la sensación de peligro disminuye y puedes volver a sentirte tranquilo.

Pero ese alivio también puede hacer que cada vez resulte más difícil afrontar la situación. Quizá empiezas a organizar tus planes para no encontrarte con aquello que temes, buscas alternativas o necesitas que otra persona te acompañe.

Dependiendo de cuál sea el miedo, puede parecer que no afecta demasiado a tu vida. Sin embargo, incluso una situación muy concreta puede adquirir mucho peso cuando empiezas a tomar decisiones en función de la posibilidad de encontrarte con ella.

El miedo no siempre desaparece porque sepas que no existe un peligro real

Comprender racionalmente que algo no es tan peligroso como parece no siempre es suficiente para que el miedo desaparezca.

Puedes saber que un avión es un medio de transporte seguro y seguir sintiendo un miedo intenso al volar. Puedes saber que una araña no puede hacerte el daño que imaginas y, aun así, sentir la necesidad inmediata de alejarte.

Esto no significa que estés exagerando lo que sientes. La respuesta de miedo puede activarse muy rápidamente, antes incluso de que tengas tiempo de analizar racionalmente lo que está ocurriendo.

Comprender el miedo y la evitación

En terapia podemos explorar cómo se ha construido ese miedo, qué situaciones lo activan y qué ocurre cuando aparece.

También será importante observar qué haces para evitarlo o reducirlo y qué efecto tiene eso a corto y largo plazo.

En ocasiones, intentar asegurarte constantemente de que no ocurrirá nada puede terminar manteniendo la sensación de peligro.

Comprender este ciclo permite empezar a trabajar no solo con aquello que temes, sino también con la relación que has ido construyendo con ese miedo.

¿Cómo podemos trabajar las fobias específicas en terapia?

La exposición es uno de los elementos centrales del trabajo terapéutico con las fobias específicas.

Consiste en acercarte progresivamente a aquello que temes, de una manera planificada y adaptada a tu situación.

Antes de empezar, podemos comprender qué situaciones evitas, qué anticipas que ocurrirá y qué haces para sentirte seguro cuando tienes que enfrentarte a ellas. A partir de ahí podemos construir una jerarquía de situaciones, empezando por aquellas que permitan avanzar de una manera asumible para ti.

La exposición no consiste en obligarte a enfrentarte de golpe a aquello que más miedo te produce ni en intentar demostrarte simplemente que «no pasa nada».

Se trata de poder permanecer progresivamente en contacto con aquello que temes y descubrir qué ocurre cuando dejas de organizar tu respuesta únicamente alrededor de la evitación.

Durante el proceso también podemos trabajar los pensamientos y las interpretaciones que aparecen ante aquello que temes, así como las conductas de seguridad que utilizas para sentirte protegido.

El objetivo no es conseguir que aquello que temes te resulte agradable ni garantizar que nunca vuelvas a sentir miedo. Se trata de que puedas afrontarlo sin que la respuesta de miedo tenga que decidir por ti qué puedes hacer y qué no.

¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por una fobia específica?

No es necesario que la fobia esté afectando a todas las áreas de tu vida para pedir ayuda.

Puede ser útil buscar apoyo cuando el miedo empieza a hacer que evites situaciones que necesitas o te gustaría poder afrontar, o cuando tienes que organizar tus planes teniendo constantemente en cuenta la posibilidad de encontrarte con aquello que temes.

También cuando necesitas que otras personas te acompañen, cuando anticipar una determinada situación ya te genera mucho malestar o cuando sientes que llevas tiempo adaptando tu vida para no tener que enfrentarte a ese miedo.

Si existe una situación concreta que limita tus decisiones, tus planes o tu libertad para hacer determinadas cosas, puede ser suficiente motivo para pedir ayuda.

No tienes que seguir organizando tu vida alrededor de aquello que temes

No tienes que seguir organizando tu vida alrededor de aquello que temes. Podemos hablar sobre lo que estás viviendo, comprender cómo se ha ido construyendo ese miedo y valorar juntos si la terapia puede ayudarte a afrontarlo de otra manera.