Dificultades en las relaciones laborales

Cuando la forma en que te relacionas con compañeros, superiores u otras personas del trabajo empieza a generarte malestar o dificultades.

Cuando el trabajo también afecta a tus relaciones

Pasamos una parte importante de nuestra vida trabajando y, dentro de ese espacio, también construimos relaciones.

Puede que tengas dificultades con un compañero, que determinados conflictos con tu superior se repitan o que te resulte complicado expresar lo que piensas cuando no estás de acuerdo con alguien.

Quizá sientes que tienes que medir constantemente lo que dices, que cualquier crítica te afecta demasiado o que necesitas demostrar continuamente que estás haciendo bien tu trabajo.

También puede ocurrir que evites determinados conflictos, aceptes cosas que realmente no quieres aceptar o te cueste poner límites por miedo a las consecuencias.

Cuando estas situaciones empiezan a ocupar demasiado espacio, el problema puede dejar de quedarse únicamente en el trabajo y empezar a afectar a tu estado de ánimo, a tu descanso o a la manera en que te relacionas fuera de él.

No siempre es fácil saber cómo responder

En algunas situaciones sabes perfectamente que algo te molesta, pero no encuentras una manera de expresarlo sin sentir que vas a generar un problema.

Quizá te cuesta decir que no, pedir algo que necesitas o señalar que una determinada situación no te parece adecuada.

O puede ocurrir lo contrario: acumulas tensión durante mucho tiempo y terminas reaccionando con enfado cuando ya no puedes más.

También pueden aparecer dudas constantes sobre cómo te están viendo los demás. Puedes preguntarte si has hablado demasiado, si has cometido un error, si tu compañero está molesto contigo o qué habrá pensado tu superior después de una conversación.

Estas preocupaciones pueden hacer que una situación laboral ocupe mucho más espacio mental del que realmente ocupa en tu día a día.

El miedo a equivocarte también puede aparecer en el trabajo

El entorno laboral puede poner especialmente a prueba la forma en que te valoras.

Quizá necesitas hacer las cosas muy bien para sentir que estás cumpliendo, te cuesta aceptar un error o pasas mucho tiempo revisando lo que has hecho.

Una crítica puede convertirse fácilmente en una duda sobre tu capacidad. Un comentario de un compañero puede hacerte cuestionar si estás haciendo bien tu trabajo.

Y cuando existe mucho miedo a equivocarse, puede resultar más difícil participar, expresar una opinión, asumir una responsabilidad o tomar decisiones con cierta tranquilidad.

A veces el problema no es únicamente aquello que ocurre en el trabajo, sino lo que esas situaciones llegan a significar sobre ti.

Poner límites también forma parte de las relaciones laborales

Trabajar con otras personas implica negociar necesidades, responsabilidades y expectativas.

Pero no siempre resulta sencillo defender tu propio espacio.

Quizá aceptas tareas que no te corresponden, te cuesta pedir que respeten tus horarios o terminas disponible para los demás incluso cuando necesitas desconectar.

Puede que evites decir que algo no te parece bien porque temes parecer poco colaborador, generar tensión o perjudicar tu relación con alguien importante dentro del trabajo.

Poner límites no significa dejar de colaborar ni enfrentarte constantemente a los demás.

Significa poder reconocer qué puedes asumir, qué necesitas y cómo expresarlo de una manera que sea coherente contigo.

Cuando determinadas relaciones laborales empiezan a desgastarte

No todas las dificultades tienen que convertirse en un gran conflicto.

A veces lo que desgasta es una relación que te mantiene constantemente alerta: sentir que tienes que ir con cuidado, anticipar cómo reaccionará alguien o intentar evitar determinados encuentros.

Puede aparecer frustración, enfado, inseguridad o sensación de impotencia.

Y cuando esto se mantiene durante mucho tiempo, puede resultar difícil desconectar al terminar la jornada. El problema continúa dando vueltas en tu cabeza incluso cuando ya estás en casa.

Comprender qué está ocurriendo puede ayudarte a diferenciar aquello que puedes trabajar en tu propia manera de responder de aquello que pertenece a las condiciones o comportamientos de otras personas.

¿Cómo podemos trabajar las dificultades en las relaciones laborales en terapia?

La terapia es individual. No se trata de intervenir dentro de la empresa ni de mediar entre las personas implicadas, sino de trabajar contigo aquello que estás viviendo en tus relaciones laborales.

Podemos explorar las situaciones que te generan dificultades, qué interpretas de ellas, qué emociones aparecen y cómo sueles responder.

También podemos observar si existen patrones que se repiten en diferentes relaciones: dificultad para poner límites, necesidad de aprobación, miedo a la crítica, evitación del conflicto, autocrítica o tendencia a acumular malestar hasta reaccionar.

Desde una perspectiva cognitivo-conductual podemos trabajar pensamientos e interpretaciones relacionados con determinadas situaciones laborales y explorar alternativas a algunas respuestas que mantienen el malestar.

El mindfulness puede ayudarte a reconocer antes las reacciones de tensión, inseguridad o enfado y crear un espacio para responder de una manera menos automática.

Desde una perspectiva experiencial podemos prestar atención a cómo te sitúas ante otras personas, qué ocurre cuando expresas desacuerdo, cuando necesitas algo o cuando percibes que alguien te cuestiona.

Y cuando aparecen vergüenza, sensación de no ser suficiente o una autocrítica intensa, podemos incorporar elementos de la terapia centrada en la compasión.

El objetivo no es aprender a adaptarte a cualquier situación ni asumir que el problema está siempre en ti.

Se trata de comprender qué está ocurriendo, reconocer qué necesitas y encontrar formas de responder que te permitan relacionarte en el trabajo con mayor libertad.

Algunas dificultades pueden estar relacionadas con otras experiencias

Las dificultades en el trabajo pueden estar conectadas con diferentes formas de relacionarte con los demás.

Quizá te cuesta poner límites, necesitas demasiado la aprobación de tus compañeros o superiores, tienes miedo a ser rechazado o te resulta difícil confiar en las personas.

En algunos casos, una situación laboral concreta también puede activar experiencias anteriores o patrones que aparecen en otros vínculos.

Puedes profundizar en algunas de estas experiencias:

Dificultad para poner límites

Cuando decir que no, expresar lo que necesitas o marcar aquello que no estás dispuesto a aceptar te resulta difícil, especialmente por miedo a generar conflicto o perder el vínculo.

 

Miedo al rechazo y al abandono

Cuando el temor a que los demás se alejen, te rechacen o dejen de valorarte influye demasiado en cómo interpretas y vives tus relaciones.

 

Dificultad para confiar

Cuando te cuesta sentirte seguro con otras personas, dejarte conocer o creer que puedes apoyarte en alguien sin tener que protegerte constantemente.

Autoexigencia y perfeccionismo

Cuando necesitas hacer las cosas muy bien, te cuesta aceptar los errores o sientes que tienes que demostrar constantemente que estás a la altura.

Dificultad para expresar emociones

Cuando sabes lo que te ocurre, pero te cuesta expresar lo que necesitas, mostrar desacuerdo o hablar de aquello que te afecta.

¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda por dificultades en las relaciones laborales?

No necesitas esperar a encontrarte completamente desbordado.

Puede ser útil buscar ayuda cuando determinadas relaciones en el trabajo empiezan a generarte un malestar que se mantiene en el tiempo o cuando sientes que no sabes cómo afrontar determinadas situaciones.

También cuando te cuesta poner límites, necesitas constantemente la aprobación de los demás, tienes miedo a equivocarte o pasas mucho tiempo pensando en conversaciones y situaciones que han ocurrido durante la jornada.

Puede ser igualmente útil cuando el malestar laboral empieza a afectar a tu descanso, a tu estado de ánimo o a tus relaciones fuera del trabajo.

Si sientes que la manera en que estás viviendo tus relaciones laborales está ocupando demasiado espacio, podemos detenernos a comprender qué está ocurriendo.

Si tus relaciones con el trabajo te están generando malestar

Podemos hablar sobre ello y valorar si la terapia puede ayudarte.